martes, 10 de diciembre de 2013

AÑÓN DE MONCAYO-LITAGO-TRASMOZ-VERA DE MONCAYO-AÑÓN DE MONCAYO






Ver 6/12 10:04 en un mapa más grande El recorrido que habíamos pensado realizar en principio era el de Añón de Moncayo a Litago (unos 6 km) pero, dada la facilidad del trayecto decidimos finalmente ampliarlo dando una vuelta que en total nos supondría realizar 18, 500 km. Aproximadamente.

El punto de partida lo señalamos en el camino de las huertas de Añón, a un kilómetro exacto de la rotonda que nos lleva a Alcalá y a Añón desde la carretera que viene de Vera. Allí, un desvío a la derecha, casi frente al cauce del río Huerva, nos ofrece un lugar perfecto para aparvar el coche.

El trayecto es sencillísimo y muy bien marcado, sin casi  posibilidad de que nos despistemos.

Desde el aparcamiento caminamos con el Moncayo a nuestro frente hasta llegar a un desvío que se une al camino que baja de Añón hacia Litago (punto marcado en el mapa). En este lugar un poste indicador nos señala claramente el camino. Hasta ahora hemos paseado dejando a nuestros lados huertas de olivos, de vides, almendros, etc…Ahora, tras cruzar por un caminillo que cruza dos huertos, empezaremos una ascensión que señalamos como el punto más dificultoso del trayecto, aunque la pendiente no es de dureza excesiva.

El premio a esta ascensión lo tendremos nada más llegar al punto más alto de la colina, desde donde podremos disfrutar de unas hermosas vistas y relajarnos ya que ahora el camino transcurre por un precioso bosque de carrascas, en donde nos detuvimos para escuchar el bramido de los corzos que rondaban por el mismo.

Más adelante comenzará el empinado descenso hacia Litago, en donde tuvimos un desagradable encuentro con un “simpático” pastor que al vernos con la cámara nos advirtió muy amablemente que si le sacábamos una fotografía nos abriría la cabeza con su callado. No se si se trataría de alguna estrella de Hollywood de incógnito, de algún famosillo de la prensa del corazón que no nos había dado la exclusiva de su bucólico paseo con las ovejas o de algún político corrupto camuflado, el caso es que debería haberse dado cuenta de que no éramos paparazzis.

Desde aquí, a la entrada de Litago, tomaremos un camino que, a nuestra derecha, nos llevará a Trasmoz, a unos 3 km. Al poco de tomarlo ya veremos al frente el castillo que parece darnos la bienvenida. Llegaremos al embalse de La Juncosa, que bordearemos dejándolo a nuestra derecha, y en donde tuvimos la gran suerte de encontrarnos con un gran zorro tomando la siesta. Sin pérdida posible, tras un breve ascenso, llegamos a Trasmoz; deberemos adentrarnos un poco en el pueblo, pero el camino está muy bien indicado y no tendremos problema alguno en tomar el camino que nos lleva a Vera de Moncayo.

Unos tres kilómetros más nos separan de Vera. A medio camino, más o menos, llegaremos al poblado celtíbero de la Oruña, situado en una colina a nuestra izquierda.  Una pena el estado de abandono y dejadez de este importante lugar. Tras iniciar el descenso ya podremos observar el Monasterio de Veruela.

Al terminar el descenso tomaremos la carretera asfaltada a nuestra derecha que nos lleva a unos chalets que dejaremos a nuestra izquierda, y tras cruzar la carretera que lleva al Moncayo, volveremos a tomar una pista. En este punto recuerdo el comentario que en su día me hizo Pedro Ereña, al señalarme que este paraje es muy parecido al de la Toscana. Entre álamos podremos ir observando los campos de vides que estarán presentes casi hasta llegar a las proximidades de Alcalá de Moncayo.

El final de este precioso camino lo marca la ermita de La Aparecida (hoy de propiedad particular) y desde misma, tras un suave ascenso llegaremos a un cruce con la carretera que lleva a Añón y a Alcalá.

A destacar la bella estampa que nos ofrece el pueblo de Alcalá de Moncayo, a nuestra izquierda). Al llegar a la carretera, nos adentraremos en la vertiente derecha del camino y, tras caminar unos metros paralelos a la carretera, pasaremos bajo un túnel que cruza la misma y continuaremos el trayecto paralelos a la carretera pero esta vez  por la derecha. Al poco llegaremos a la rotonda que lleva a Alcalá y a Añón y sólo nos quedará recorrer la misma un kilómetro hasta llegar al punto en donde hemos aparcado el coche.


En definitiva, un fácil trayecto que nos va a ofrecer la posibilidad de visitar varios municipios y unos interesantes parajes en donde podremos disfrutar de una gran variedad de especies animales (sobretodo aves) y de un paisaje dominado por el, ahora, nevado Moncayo.

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